viernes, setiembre 22, 2006

Los Límites del Amor


Texto tomado una entrevista a Walter Riso acerca de su nuevo Libro

¿Cómo define el amor irracional?
Es un amor que no mide las consecuencias, es un amor que pasa los límites racionales y que la persona termina afectada física o psicológicamente. El amor irracional es una manera de amar enfermiza, donde uno pierde la capacidad de quererse a sí mismo. La entrega incondicional es absolutamente irracional.

¿Qué diferencia el amor irracional del amor saludable?
El amor saludable es un amor que sabe darse límites, en donde uno no renuncia al yo, donde el ser para el otro se conjuga con el ser para sí, donde tú eres capaz de defender tus derechos, es decir, es un amor democrático, digno y justo. Eso no quiere decir que uno no sienta, se puede sentir, se puede disfrutar, pero si uno no tiene la capacidad de establecer hasta dónde va a llegar entonces termina dependiendo del otro. El amor enfermizo es una adicción, es una dependencia donde tú dejas de existir.

¿Cómo identificar qué tipo de amor se está viviendo?
Si sufres es que estás en el lado oscuro del amor. Cuando empiezas a sentir que tu vida ya no tiene sentido, empiezas a ver que estás limitado en tu autorrealización, empiezas a ver que tus derechos humanos son vulnerados. Generalmente hay tres sentimientos que se mezclan: la ansiedad, la depresión y el más importante, el aburrimiento. Cuando estás aburrido en una relación inmediatamente tienes que preguntarte si hay algo que está funcionando o no. Hay otros síntomas como por ejemplo que empiezas a envidiar a otras parejas que están bien, empiezas a recordar los viejos amores y te preguntas mucho durante el día si estás equivocado o no.

¿Cuáles son los pensamientos que impiden ponerle límites al amor?
Son cuatro. Pensamientos idealizados frente al amor, que son en los que nosotros magnificamos al amor y lo llevamos a un límite casi de perfección. Pensamientos negativos frente a uno mismo, como que uno no es ‘querible’, que uno es dependiente o débil, entonces uno busca en el otro lo que no tiene. Pensamientos conformistas frente a los mandatos sociales. Por ejemplo, cuando a ti te han criado con la idea de que la mujer es el pilar de la familia, tú nunca vas a ser capaz de cuestionarte cómo es tu relación de pareja. O cuando te dicen que la separación es un fracaso. La separación es un fracaso para un matrimonio específico pero puede ser un triunfo para la vida. Pensamientos catastróficos frente al futuro. La gente empieza a tenerle miedo a la soledad, a que no lo van a volver a querer.

¿Qué tan nocivo es dejarse llevar por eso?
Es terrible. El 54 por ciento de mis consultas son de personas que quieren salirse de una relación y no pueden. Nos hemos preocupado por mantener una relación pero no por aprender cómo salirse de ella. Es tan importante salvar una relación salvable como no gastar un ápice de esfuerzo en relaciones que no son salvables. Por eso es tan importante estar en acuerdo como en desacuerdo y hay desacuerdos que no son negociables.


¿Cómo se llega al amor democrático?
Es una revolución, una transformación. Un buen comienzo sería leer estos valores y aplicarlos en el día a día. Lo primero es pasar de la fusión a la solidaridad, porque si los dos somos uno donde quedo yo, mis ideas, mis sueños, mis pensamientos. Hay que establecer cuáles son los intereses comunes con la pareja, eso es solidaridad. Lo segundo es de la generosidad a la reciprocidad, porque la relación de pareja es de dar y recibir. Los deberes conyugales no son absolutos, así como se adquieren también hay unos derechos. Por ejemplo, un deber conyugal es que “debo amarte hasta que la muerte nos separe”. La realidad es que esto depende de que todo vaya bien. Lo importante es querer amar, no deber amar, debe existir la voluntad y la intención de hacerlo. Lo importante es cómo te amen no cuánto lo hagan.

¿Qué hace al amor digno?
El amor es digno cuando tus derechos nos son violentados. Es decir que no violan tus principios, las condiciones que tú eliges y que te definen en tu individualidad. Por eso yo hablo de los derechos humanos. Yo tengo derecho a no ser esclavizado, pero lo hago por amor. O yo tengo derecho a la libre asociación, pero por amor tengo que pedir permiso. Esa idea de que el amor es tan intocable, que los términos que yo propongo nunca lo afectarían. Por ejemplo, nunca se ha escuchado del amor ético o justo, porque se cree que el amor ya es así. Lo que es falso. El amor digno es el que respeta tu dignidad personal, que está definida por tus principios y por el hecho de que tú eres merecedora de lo mejor. Y como decía Kant, tú eres un fin en ti mismo, no te pueden instrumentalizar, es decir, tú no eres una cosa. Si eso sucede en tu relación, es un amor indigno.

¿Qué es el amor justo?
El amor justo no es un amor milimétrico, es un amor equitativo. Uno ama según su necesidad y su capacidad. Si uno da el 70 y el otro 30, es justo porque cada uno da todo de sí. No es justo cuando hay maltrato, indiferencia o ‘desacreditación’. Si alguien piensa que es justo que le hagan eso es porque está enfermo.